El PSA, por sus siglas en inglés Prostate Specific Antigen (Antígeno Prostático Específico), no es más que una proteína producida en la próstata que participa en hacer el semen menos denso para facilitar la movilidad de los espermatozoides y, consecuentemente, la reproducción.
El PSA normalmente se solicita en análisis de sangre cuando se quiere utilizar como marcador precoz de cáncer de próstata. Es importante saber que, el PSA alto en sangre, lo puede producir cualquier alteración que genere una liberación más habitual de lo normal por parte de la próstata en el torrente sanguíneo. Dentro de dichas causas se encuentran la estimulación prostática (mediante tacto rectal, sondaje etc), la hiperplasia benigna de próstata, la inflamación prostática de causa o no infecciosa y el cáncer de próstata.
Desde su descubrimiento en la década de 1980 se han realizado varios ensayos clínicos que han demostrado su utilidad como marcador precoz de cáncer. Su alta especificidad pero su baja sensibilidad lo convierten en una herramienta de difícil interpretación que hace necesario tener en cuenta otros factores para saber cuándo debemos sospechar cáncer de próstata.
Por tanto, si usted tiene un asterisco u signo que indique en su analítica que tiene el Antígeno Prostático Específico por encima de los valores de referencia NO debe asumir que tiene cáncer de próstata. Si que le aconsejo que busque atención médica especializada que sepa de qué forma se comporta el PSA a lo largo del envejecimiento y que tenga en cuenta otros factores que influyen en la probabilidad de que usted tenga o no cáncer.
En resumen: Tener un PSA elevado no significa tener cáncer. Antes de aceptar cualquier prueba o procedimiento, asegúrate de entender el motivo, los beneficios y los riesgos. Comprender tu situación te ayudará a decidir con sensatez.